EL GATO DOMÉSTICO
1. Nombre de la especie: Felis catus Linnaeus, 1758.
2. Sinónimos:
- Felis silvestris catus
- Felis lybica catus
- Felis domesticus
3. Encuadre taxonómico:
Familia: Félidos (Felidae)
Orden: Carnívoros (Carnivora)
Clase: Mamíferos (Mammalia)
4. Descripción: Es similar a un gato montés pero se diferencia de éste por su menor fuerza y corpulencia (Purroy & Varela, 2003). Un gato adulto mide 40-50 centímetros de longitud cabeza-cuerpo, más 30-35 centímetros de cola. La hembra es siempre más pequeña que el macho de la misma raza. Los gatos varían considerablemente de tamaño; los machos pesan comúnmente de 4-6 kilos y las hembras 2-5 kilos. Tienen una amplia variedad de colores (negro, blanco, y muchos tonos de rojo, de amarillo, de marrón, y el gris). Las razas más pequeñas pesan unos 2-3 kilos cuando el gato es adulto mientras que las más grandes de 7-9 kilos. Posee 245 huesos, de los cuales 20 se sitúan en la cola. La columna vertebral está formada por 51 vértebras; la caja torácica, por 26 costillas. La cabeza redonda tiene el cráneo extendido hacia delante. La frente es estrecha y curvada, y las mandíbulas forman un arco. Posee 30 dientes, de los cuales 16 están situados en la mandíbula superior y 14 en la inferior. Los más importantes para la lucha , la defensa y la alimentación son, además de los 14 molares, los cuatro agudos caninos que aparecen ligeramente inclinados hacia el interior. La lengua, áspera, provista de papilas córneas, tiene la función de separar la carne de los huesos de la presa y es un excelente instrumento para el cuidado del pelaje. Posee uñas retractiles y un oído receptivo hasta el nivel de los ultrasonidos, así como una visión adaptada a la vida nocturna. La cola le sirve para guardar el equilibrio durante el salto y la caída, y por otro lado, expresa con ella sus distintos estados anímicos. Los valores normales de temperatura corporal varían de 37.8º C a 39.2º C. Las pulsaciones por minuto suelen ser de 100 a 120 en animales viejos; 110 a 130 en jóvenes y 130 a 140 en el caso de las crías. El pelaje es espeso en invierno y más ligero en verano. La piel del vientre tiene solo un milímetro de espesor, mientras el máximo (4 mm) se sitúa en el cuello. Sobre el cuerpo del gato pueden encontrarse hasta 200 pelos por milímetro cuadrado. Posee 38 cromosomas, es decir, 19 pares de cromosomas. Fórmula dentaria 3/3 I, 1/1 C, 3/2 PM, 1/1 M (Ulrike Muller, 1987; Gino Pugnetti ,1985; Mel Sunquist & Fiona Sunquist, 2002).
5. Variabilidad geográfica: Es complicado distinguir variedades geográficas del gato doméstico. Las personas viajan por todo el mundo y los gatos las acompañan en muchas ocasiones. La facilidad con la que un gato huye de su casa y se vuelve asilvestrado, demuestra lo estrecha que es la frontera que separa a la mimada mascota de sus antepasados salvajes. Los cruces entre razas distintas de gatos son habituales. Como curiosidad, el Manx ó gato de la isla de Man, no posee cola. Existen unas 30 razas, aunque algunos clubs felinos registran hasta 100 razas diferentes del gato doméstico. Aunque las distintas razas difieren radicalmente en la longitud de la cola y en su aspecto general, varían menos en tamaño que las razas de perro.
La Federación internacional de felinos europeos (FIFE) reconoce trece razas de pelo largo y veintitrés razas de pelo corto (Gino Pugnetti, 1985).
6. Distribución geográfica: Los gatos se encuentran distribuidos por todo el mundo. Han viajado desde tiempos inmemoriales junto a los marineros en sus barcos y han llegado a lugares como Australia. Es aquí donde se han introducido gatos a finales del siglo XVIII con la esperanza de que controlaran conejos, ratas y ratones. Los gatos salvajes ahora se encuentran en la mayoría de los hábitat en el continente, Tasmania y en muchas islas cercanas. La depredación por gatos salvajes se considera un proceso amenazador dominante. El gobierno australiano ha desarrollado un plan para la disminución de la amenaza de depredación por gatos salvajes (Commonwealth of Australia,2004).
7. Hábitat: Es una especie cosmopolita. Se encuentra representado en todas las latitudes del mundo, excluyendo la tundra, donde no existen árboles y el polo norte; o sea en lugares donde las temperaturas son demasiado bajas, así como en el desierto y en las zonas de alta montaña, debido a la ausencia de presas convenientes en esas localizaciones. Tampoco está presente enalgunas islas en el sudoeste pacífico, bien porque no se ha introducido, o donde se han introducido pero no se han establecido poblaciones reproductoras. Los gatos se encuentran allí donde pueden conseguir alimento o bien donde alguien se lo proporciona y de ahí su gran adaptación a la vida urbana. Es en las ciudades donde podemos observar las habilidades del gato para ocultarse, buscar refugio y calor, por ejemplo, bajo los coches aparcados (Gino Pugnetti,1985).
8. Alimentación: Los gatos asilvestrados, como los salvajes, son carnívoros y pueden sobrevivir con el acceso limitado al agua, pues utilizan la humedad de su presa. Además de la carne, el gato precisa para mantenerse sano pequeñas cantidades de materia vegetal y de sustancias minerales, que también se encuentran en el intestino de las presas que consume. Los roedores constituyen el principal componente de la dieta de los gatos domésticos asilvestrados, así como los restos de comida que encuentran en cualquier sitio. Las presas de pequeño tamaño (ratones, pájaros, polluelos) también constituyen para los gatos el alimento natural propio de su especie; así como reptiles, anfibios, peces e insectos (Ulrike Muller, 1987). Asimismo, capturan musarañas, topos e invertebrados que una vez muertos son rechazados por ser incomestibles para ellos, a causa de su olor u otras características. Los gatos también ingieren hierba y la explicación más probable para esto, es que lo hacen para conseguir cantidades mínimas de una sustancia química que no pueden conseguir en una dieta cárnica y que resulta esencial para su salud. La sustancia en cuestión es el ácido fólico, que resulta vital para los gatos porque desempeña un importante papel en la producción de hemoglobina (Desmond Morris, 1989).
9. Depredadores: Puede ser presa de grandes mamíferos como el lobo, o incluso de perros. Pero de entre todas las causas de mortalidad, la más importante suele ser el tráfico rodado. Los gatos pueden sufrir enfermedades como el moquillo, la rabia, etc. Los gatos domésticos son susceptibles de desarrollar una serie de enfermedades víricas y bacterianas. Los gatos también pueden sufrir parásitos externos, como pulgas, ácaros y parásitos intestinales (lombrices). Las infecciones respiratorias como la rinotraqueitis vírica felina (RVF), peste felina y neumonía felina son enfermedades habituales y pueden ser fatales, sobre todo en cachorros jóvenes. La enteritis infecciosa felina es una enfermedad muy contagiosa, muchas veces fatal, caracterizada por un ataque súbito y varios síntomas gastrointestinales como el vómito o la diarrea. La leucemia felina es una enfermedad contagiosa y fatal que se transmite por contacto directo. Un gato con leucemia felina presenta varios síntomas, incluyendo malestar general, pérdida de peso y fiebre. Un gato infectado puede contagiar la enfermedad a otros gatos antes de que él mismo desarrolle síntomas clínicos. La peritonitis infecciosa felina (PIF) es una inflamación del peritoneo. Aunque la PIF es contagiosa algunos gatos parecen desarrollar una inmunidad natural. Un gato infectado puede no presentar síntomas. Una vez que el gato desarrolla los síntomas, la enfermedad es invariablemente fatal. Afortunadamente, muchas enfermedades felinas pueden ser controladas mediante un ciclo regular de vacunas (Ulrike Muller,1987).
10. Actividad: Es un cazador nato y su actividad es preferentemente nocturna o crepuscular. El método que utiliza para capturar a sus presas es siempre el mismo: la espera al acecho. Se aproxima muy despacio y sigiloso, avanzando sin hacer ruido y se oculta al abrigo de la vegetación. Es muy paciente y cuando se le presenta la oportunidad se abalanza sobre la presa para matarla. El gato asilvestrado tiene un territorio muy grande y los machos llegan a patrullar hasta 80 hectáreas. Estos gatos viven en zonas alejadas donde existe un espacio muy amplio. Los típicos gatos de granja disponen también de mucho espacio y los machos recorren hasta 65 hectáreas. Las gatas de granja son más modestas, sólo tienen de promedio unas 6 hectáreas. En las ciudades, pueblos y suburbios, la población gatuna llega a la superpoblación. Los territorios de los gatos callejeros se reducen a una simple fracción del radio del hogar disfrutado por sus colegas del campo. Se estima que los gatos que viven, por ejemplo, en Londres disfrutan de un espacio no superior a dos mil metros cuadrados. El grado de variación en el tamaño de los territorios felinos muestra lo flexible que puede llegar a ser el gato. El factor más importante en este aspecto es la provisión de alimento, lo que elimina la necesidad de largas cacerías diarias. Se ha demostrado que, cuantos más alimentos se les suministran, más pequeños se hacen sus territorios urbanos. Cada macho deambula por un área que incluye varios territorios de las hembras, permitiéndole observar permanentemente qué reina (hembra) se encuentra en celo en cualquier momento dado. Por lo general, los gatos se evitan mutuamente mientras patrullan por los mojones de su territorio. Si, por casualidad, dos de ellos se topan, se amenazarán uno al otro o quizá siga cada cual su camino; pero observándose en sus movimientos y aguardando su turno para visitar la zona particular del otro (Desmond Morris, 1989).
11. Reproducción: Las gatas tienen el celo en períodos diferentes según el clima. En Europa Central la gata entra en período de celo en febrero, junio y octubre. No es posible determinar la fecha exacta, ya que cada gata y cada raza tienen un ciclo particular. Por otra parte, el macho puede tener el celo en cualquier momento. Contrariamente a lo que se piensa, las gatas pueden llegar a tener el celo poco tiempo después del parto, pudiendo ser fecundadas aunque aún amamanten a sus gatitos. El macho demuestra su disposición para el apareamiento salpicando objetos con orina. La gestación se puede desarrollar a lo largo de sesenta a sesenta y seis días (Gino Pugnetti, 1985). El feto crece unos tres milímetros al día (el día del parto alcanzará unos 13 centímetros de largo). La gata llega a parir de 1 a 8 gatitos y no es frecuente que se supere esta cantidad. Una gata que vive de forma independiente preparará su nido en un granero abandonado, en un establo o debajo de unos arbustos, donde puede parir a sus hijos con tranquilidad. El parto puede tardar 2-3 horas e incluso un día entero. Los gatitos pesan al nacer entre 60 y 130 gramos. La gata corta el cordón umbilical con los dientes. Los gatos nacen ciegos y sordos, pero poseen un olfato muy desarrollado. A partir del segundo y tercer día la gata abandona el nido por poco tiempo. Más adelante, traslada la camada a otro nido cogiendo a las crías por la nuca. Los gatitos abren los ojos entre el octavo y undécimo día de su vida. La lactancia de los pequeños será hasta los 40-60 días. Tras este tiempo, la gata habrá concluido su misión de madre y se produce su separación (Mel Sunquist & Fiona Sunquist, 2002).
12. Crecimiento, edad de madurez y longevidad: Un gato puede ser sexualmente activo a los 12 meses, mientras que en las hembras es normal que esto ocurra a los 6 u 8 meses. Parece que los gatos de pelo corto son más precoces que los de pelo largo. Un gato puede vivir bien hasta la edad de 15 años, pero hay muchas excepciones. La vejez puede llegar de forma precoz debido al estrés y la mala alimentación. El gato más longevo del que se tiene constancia alcanzó la extraordinaria edad de 37 años. Los datos aportados en cuanto a longevidad anteriormente citados se refieren a ejemplares domésticos, en las poblaciones asilvestradas las condiciones de vida son más difíciles y las tasas de mortalidad pueden llegar a ser muy elevadas. En estas circunstancias, sujetos a las presiones por la comida, el territorio y las enfermedades, los gatos no suelen vivir más de dos años (Gino Pugnetti, 1985).
13. Tamaño y dinámica de poblaciones: Existe un número enorme de gatos vagabundos en el mundo. Estimativamente, se puede sugerir la existencia de un callejero por cada dos domésticos o con dueño. Solamente en Francia parece que existen unos 8 millones de gatos, de los cuales casi la mitad llevan una vida vagabunda (Gino Pugnetti, 1985). En Estados Unidos se estima que existen unos 70.2 millones de gatos (Mel Sunquist & Fiona Sunquist, 2002). En España tenemos unos 5.5 millones de gatos. Un estudio detallado que se hizo de los gatos que vivían en los malecones de un gran puerto, en un área de 100 hectáreas, nos dice que había noventa y cinco gatos. Cada año nacían un total de 400 gatitos. En teoría, esto significaría que la población se cuadruplicase cada año. Pero se observó que la población permanecía estable de un año a otro. Investigaciones más a fondo revelaron que sólo uno de cada ocho gatitos sobrevivía hasta convertirse en adulto. Esos cincuenta gatos de más a la población cada año se veían compensados por las cincuenta defunciones de los gatos más viejos. Aquí, la causa principal de las muertes (lo mismo que en las poblaciones urbanas de gatos) eran los fatales accidentes de circulación. La gran plasticidad de la conducta social del gato hace que la densidad de población pueda variar de forma notable de unos lugares a otros. En general, la densidad de población felina en zonas rurales se estima en un gato por kilómetro cuadrado, mientras que en las ciudades puede llegar a ser de hasta 1000 gatos por kilómetro cuadrado (Desmond Morris, 1989).
14. Comportamiento social: Los felinos no tienen jerarquía social tan marcada como algunos cánidos. Los gatos en estado salvaje permanecen casi siempre en soledad y se reúnen solamente para acoplarse o proteger a las crías. Es un animal con una concepción muy marcada de la propiedad privada. Podemos imaginar su territorio dividido en tres zonas concéntricas. En la región más interna está su verdadero refugio, inviolable y que coincide habitualmente con el lugar donde descansa. La siguiente zona comprende el espacio de sus paseos, y que tampoco está permitida a los intrusos. La tercera zona constituye el territorio de caza y es la de mayor tamaño (Gino Pugnetti, 1987). El gato delimita su territorio con gotas de orina y mantiene así informados de su presencia a los extraños. Existen casos en que el gato defiende su espacio contra cualquier intruso, llegando incluso a abandonarlo con tal de no tener que compartirlo. Los gatos hacen todo lo que pueden para evitarse y, a menudo, disponen de los mismos territorios, a horas diferentes, como forma de reducir los conflictos. Además, también hay territorios en los que los gatos convocan una tregua general y se reúnen sin demasiadas peleas. Esto es algo común en los gatos asilvestrados de la ciudad, en sitios especiales donde pueden encontrar con qué alimentarse. Si disponen de alimento de forma regular y abundante, ellos se reunirán más bien de forma pacífica y lo compartirán, tolerándose en su proximidad de forma que sería impensable en el “hogar base” de dichos gatos (Desmond Morris, 1989). En las ciudades, agruparse puede implicar defender el punto de comida con mayor eficacia de otros gatos ajenos y permite compartir las tareas de vigilancia. Las agrupaciones de gatos son muy similares a las del felino más social: el león. En cambio, en condiciones donde puede cazar por un amplio territorio y puesto que la mayoría de las presas son de pequeño tamaño, el gato es solitario porque compartir presas pequeñas para las que no necesita ayuda en su captura es económicamente inviable (Carlos Alfonso López García, 1999).
15. Conservación: Los gatos no tienen problemas de estar en peligro de extinción ya que su gran adaptabilidad a lugares donde muchas otras especies de mamíferos no sobreviven en libertad (como las ciudades) y su relación de conveniencia con el ser humano, les ha llevado a colonizar casi todo el planeta. Existen algunas asociaciones en varios países que cuidan de estos pequeños felinos, especialmente en Estados Unidos, por ser esta una especie requerida en los asilos de ancianos y en muchos hogares (Bruce Fogle, 1998). Actualmente se plantea que uno de los problemas a los que se enfrenta el gato montés es la hibridación con el gato doméstico, aunque esto no se ha verificado; de hecho, existe una fuerte controversia sobre la presencia de híbridos en la naturaleza. Algunos investigadores piensan que prácticamente ya no existen formas puras de gato montés debido principalmente al cruce con el gato doméstico, mientras que otros minimizan la importancia de la hibridación, asociándolo mayoritariamente a la existencia de poblaciones de densidad muy inferior a la normal. Esta es una buena razón para emprender de forma inmediata un estudio profundo enla Península Ibérica, para conocer la interacción real entre estas dos especies.
16. Autor: Ildefonso David Echevarría García
17. Bibliografía:
- Commonwealth of Australia (2004): The feral cat (Felis catus), Departament of the Environment and Heritage. Australia. http://www.deh.gov.au/biodiversity/invasive/publications/cat/
- Fogle B. (1998): Enciclopedia del gato. Acento Editorial. Madrid.
- López García, C. A. (1999): Felicultura, vida social del gato doméstico. El mundo del gato, 38: 12-13.
- Morris, D. (1989): Observe a su gato. Plaza & Janes editores, S.A. Barcelona.
- Muller, U. (1987) : El nuevo libro del gato. Ed. Everest. León
- Pugnetti, G. (1985): Guías de la naturaleza: gatos. Ed. Grijalbo. Barcelona.
- Purroy, F.J. & Varela, J.M. (2003): Guía de los mamíferos de España. Lynx edicions.
- Sunquist, M. & Sunquist, F. (2002): Domestic cat (Felis silvestris catus). En: The University of Chicago Press. Wild cats of the world. Chicago & London. Pp 99-102.
EXPONSOR:
OSCURECIMIENTO GLOBAL
Hace un tiempo tuve la oportunidad de ver un documental que trataba sobre el cambio climático. En él explicaban un experimento realizado durante los tres días posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001; cuando no había vuelos comerciales.
Durante esos días realizaron mediciones en los parámetros climáticos para ver que efecto tendría la ausencia de las estelas de los aviones en el clima.
El resultado fue que detectaron un incremento en la oscilación térmica de más de 1ºC (aumentaba durante el día y bajaba por la noche, es decir que las estelas hacían que la temperatura diurna fuese menor y por la noche al revés).
Esto no fue una sorpresa porque al parecer ya se tenían sospechas del efecto de la contaminación sobre la entrada de luz en el planeta. Se había detectado una disminución de la cantidad de luz solar que alcanza la superficie de la Tierra desde hace varias décadas. A este fenómeno es a lo que llaman oscurecimiento global.
El efecto es causado por partículas presentes en la atmósfera, procedentes de las emisiones producidas por las actividades humanas, que actúan como núcleos de condensación y como resultado forman en las nubes más gotas de agua y más pequeñas. En consecuencia, las nubes reflejan más la luz del Sol y la devuelven en mayor cantidad hacia el espacio provocando una variación en el clima de la Tierra. Lo primero que se puede pensar es que si este fenómeno es real y significativo, quizás nos esté librando de un calentamiento muy superior al actual.
Por lo visto, desde que se tomaron medidas contra la polución en Europa se ha observado una disminución de este oscurecimiento…… pero precisamente es en estos años cuando el calentamiento está en boca de todos. ¿Se habrá incrementado el calentamiento al reducir el oscurecimiento?. Hoy en día no creo que haya nadie con dos dedos de frente que no admita la existencia del calentamiento; aunque sus causas puedan seguir discutiéndose. Lo cierto es que parece mucha casualidad.
Ya son unos cuantos los que piensan que hemos estado subestimando los efectos de gases como el CO2 y que nuestra atmósfera podría ser mucho más sensible de lo que creíamos.
James Lovelock hace mención a este tema en su último libro, “The Revenge of Gaia“:
“…Estos aerosoles, por sí solos, provocan un enfriamiento global de entre 2 y 3 ºC. En la década de 1960, cuando sabíamos mucho menos de la Tierra y de su atmósfera de lo que sabemos hoy, unos pocos científicos llegaron a especular con que el continuado crecimiento económico incrementaría la densidad de los aerosoles en el aire, lo que provocaría un enfriamiento global que precipitaría la próxima glaciación.
El actual nivel de enfriamiento debido a los aerosoles es real y preocupante, porque puede que eso nos haya permitido seguir como si nada, sin darnos cuenta de hasta qué punto habíamos cambiado la Tierra y sin ser conscientes de que tendremos que pagar con intereses el tiempo que se nos ha prestado. Las partículas de los aerosoles permanecen poco tiempo en la atmósfera: a las pocas semanas caen al suelo. Eso quiere decir que cualquier gran crisis económica o una reducción planificada del consumo de combustibles fósiles o una legislación irreflexiva para detener de repente las emisiones de azufre, exactamente como la que los europeos están impulsando actualmente para acabar con la lluvia ácida, permitiría la inmediata manifestacióndel efecto invernadero. Se ha llegado a sugerir que la ola de calor que azotó Europa durante el verano de 2003 fue consecuencia en parte a los esfuerzos de la Unión Europea por eliminar los aerosoles, causa de la lluvia ácida. Peter Cox plantea que, al no tener en cuenta los modelos climáticos existentes el papel de los aerosoles, pueden haber subestimado la sensibilidad del planeta a los gases de invernadero y no reflejar que, en realidad, tal vez ya hayamos cruzado el punto de no retorno.“
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