Sapere aude

CONSERVACIÓN DEL LINCE IBÉRICO

Publicado en Biología por davideg en 31 Octubre 2007

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, parece que los grandes gatos son proscritos por todo el planeta. En España, el Lince Ibérico (Lynx pardinus Temminck, 1827) se ha convertido en la especie de la familia de los felinos más amenazada del mundo.

El nombre de España proviene del término fenicio I-shphanim que literalmente significa: ‘de damanes’, (shphanim, es la forma plural de shaphán, ‘damán’, Hyrax syriacus) que fue con este vocablo con el que los fenicios decidieron denominar al conejo, Oryctolagus cuniculus, animal endémico de nuestra península. Otra versión de esta misma etimología sería Hi-shphanim, que sería algo así como ‘Isla de conejos’. Más tarde los romanos denominaron a nuestro país como Hispania.
Dada esta vinculación entre el conejo y la historia de España, parece claro que no se puede uno olvidar de su antaño principal depredador: el lince ibérico; porque ha sido diseñado para cazar conejos, porque sin conejos no hay linces, porque simplemente están hechos el uno para el otro. La representatividad de estas dos especies es notable y dado que el lince posee una belleza excepcional, el resultado es una especie emblemática.

En la actualidad el número de linces ibéricos no parece sobrepasar los 150 ejemplares y solamente se ha comprobado su reproducción en un par de localidades.

El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las infraestructuras humanas, y por consiguiente las poblaciones se han ido alejando unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomunicadas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Éste es uno de los problemas actuales más importantes para la conservación del gran gato.
Otros factores que han afectado a este felino son la escasez de su presa básica, el conejo, debido a las epidemias; y la mortalidad causada por el hombre de manera intencionada o accidental.

SOLUCIONES

Para conservar al lince son necesarios varios tipos de medidas, sobretodo, de tipo político. La política de la conservación del lince pasa por la gestión y conservación de su ecosistema (es decir, el matorral mediterráneo) y de sus presas (el conejo, la liebre y la perdiz). Lo que en realidad ocurre es que en muchas ocasiones los modelos de desarrollo y los proyectos no son compatibles con la conservación de la naturaleza, ni con la supervivencia de muchas especies, incluidas las emblemáticas. Muchos ecologistas y científicos están denunciando varios proyectos e infraestructuras que son especialmente perjudiciales y que en la actualidad reciben el apoyo de las diferentes administraciones. Citan en especial cinco grandes embalses en territorios del lince: Melonares (Sevilla), Irueña (Salamanca), La Breña II (Córdoba), La Coronada y Andébalo (Huelva), así como ciertas carreteras del entorno del Parque Nacional de Doñana.

Actualmente, tenemos unas 1.200 grandes presas en España (que representan más de la tercera parte de las hay en toda la Unión Europea) y se prevé su aumento. Los efectos negativos que este tipo de obras producen sobre los ecosistemas son bien conocidos e incluyen un cambio en la dinámica del ecosistema con la destrucción de comunidades naturales, empobrecimiento específico, inundaciones, cambios en el clima local, dificultades para las especies piscícolas de interés económico, mayor contaminación y disminución del aporte de nutrientes y sedimentos a las zonas costeras. No es posible compaginar la conservación del hábitat del lince (ni de muchas otras especies) con la realización de obras de esta índole.
Cabe preguntarse también por la necesidad real de estas obras ya que en España el 80 % del consumo del agua se destina a la agricultura; tenemos 510.000 pozos ilegales y 276 campos de golf, con un consumo cada uno equivalente al de 15.000 habitantes. Hoy en día, utilizamos el agua a una velocidad muy superior a la que se puede renovar, con lo que estamos explotando de forma insostenible lo que en su tiempo fue un recurso renovable. Tenemos que tener en cuenta que la pérdida de calidad del agua condiciona sus posibilidades de uso para otros fines como el abastecimiento de agua potable, ciertas actividades industriales y por supuesto las turísticas. La solución a esto recae en un cambio en la Administración hidrológica, con la gestión de la demanda, control de consumo, incentivación del ahorro, penalización del uso abusivo, la eficiencia y la conservación de los patrimonios de la naturaleza ligados al agua, etc.

Existe una fiebre del hormigón, corporativismo y conservación del poder que centra su interés en el desarrollo económico y que por desgracia (salvo contadas ocasiones) sólo se preocupa de crecer. El medio ambiente nunca puede ser un obstáculo para el desarrollo y debe ser plenamente integrado en las políticas de planificación. Si esto no ocurre, seguiremos inmersos en una dinámica de permanente degradación, de la pérdida de valores medioambientales y de ofertas de calidad de vida.
Las medidas biológicas tomadas actualmente para conservar al lince, como las repoblaciones de conejos o la cría en cautividad, nunca van a tener el efecto deseado si no se cambian las actuaciones políticas porque sería como construir castillos en el aire. Estaríamos realizando esfuerzos inútiles si destruimos a mayor velocidad que recuperamos lo que tratamos de salvar. No tiene sentido continuar con esta dinámica de hipocresía. Es necesario que las obras llevadas a cabo sean racionales y que incluyan una planificación de respeto al medio ambiente y a la sostenibilidad. Es necesario, en resumen, establecer de una vez por todas nuevos principios coherentes en la gestión de nuestros ecosistemas y hacer cumplir la ley. Si esto no ocurre, deberíamos empezar a pensar en otros temas y no en casos perdidos como el del lince.

 

Una respuesta

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. carmen flores durán said, on 26 Noviembre 2007 at 5:54 pm

    vosotros pensais que lo que haceis está bien, pues yo pienso que no.
    si decis que haceis todo lo que se puede como que todavía están en peligro de extinción?
    no haceis todo lo que está en vuetras manos ,¿que pasa con la carretera que pasa por Doñana ?¿en?¿por qué no se quita? pensais que si haceis tuneles por debajo de las carreteras los linces van a pasar por ahi ;y no es así;los linces no son tontos y veran ese sitio tan oscuro y entonces dirá ,pues paso por arriba y pan menos unlince.
    no podeis hacer eso el lince ibérico solo está en españa y estais haciendo que se extinga.
    QUITAR LAS CARRETERAS POR FAVOR OS LO PIDO, PROTEGER A SU ESPECIE, OS LO PIDO POR FAVOR


Escribe un comentario